Un grupo de 22 integrantes del programa Guardianas de la Ladera y ocho funcionarios de la Unidad de Gestión del Riesgo (UGR) de Manizales recibieron su certificación en Gestión del Riesgo tras culminar un proceso formativo de 48 horas orientado a fortalecer la preparación comunitaria frente a emergencias y desastres naturales.
La capacitación fue posible gracias al trabajo articulado entre EMAS, el Servicio Nacional de Aprendizaje (SENA), PONALSAR, la Gobernación de Caldas, la Alcaldía de Manizales y el Cuerpo Oficial de Bomberos.
Durante la ceremonia de certificación, que inició con un minuto de silencio en memoria de las víctimas de desastres naturales ocurridos históricamente en la ciudad, se destacó el compromiso de las participantes con la protección de las laderas y la gestión del riesgo en sus comunidades.
El proceso incluyó formación teórica y práctica en temas como primeros auxilios básicos, manejo de extintores, atención de emergencias, rescate en espacios confinados y simulacros diseñados para recrear situaciones reales.
Fortalecimiento de la capacidad de respuesta
El director de la Unidad de Gestión del Riesgo de Manizales, Diego Armando Rivera Gutiérrez, resaltó que la formación fortalece las capacidades comunitarias para afrontar fenómenos asociados a movimientos en masa e inundaciones.
Según explicó, el trabajo conjunto entre instituciones públicas, organismos de socorro, academia y sector privado permitirá optimizar las intervenciones en las comunas y fortalecer la respuesta ante situaciones de emergencia.
Por su parte, Paula Marcela Villamil, jefe de Gestión del Riesgo de Caldas, destacó la importancia de contar con líderes comunitarios capacitados para actuar como primeros respondientes en sus territorios.
“Contar con personas preparadas dentro de las comunidades fortalece la capacidad de respuesta y complementa el trabajo que realizan las entidades encargadas de la gestión del riesgo”, señaló.
Desde el componente académico, la instructora del Centro para la Formación Cafetera del SENA, Laura Inés Herrera Quintero, explicó que las participantes enfrentaron ejercicios prácticos desarrollados con herramientas y elementos disponibles en su entorno cotidiano, con el propósito de fortalecer la capacidad de reacción ante situaciones de emergencia.
Experiencias de superación
Las Guardianas de la Ladera también compartieron sus experiencias durante el proceso formativo. Gloria Clemencia Mejía, quien lleva más de dos décadas trabajando en las laderas de la ciudad, destacó los conocimientos adquiridos y valoró especialmente los ejercicios realizados en espacios confinados.
Asimismo, María del Pilar Vasco señaló que la certificación representa un logro personal y un ejemplo de superación para su familia, luego de enfrentar retos que pusieron a prueba sus capacidades y temores.








