Entrevista con Vanessa Sánchez, periodista y residente de Torres Macalú sobre el tema de esta semana en Diálogos BC NoticiasL Manizales, una ciudad ruidosa
¿Manizales es una ciudad ruidosa?
Sí, he vivido en carne propia la situación del ruido en Manizales por ser vecina de una discoteca. Vivo en el sector del Cable y la verdad es que esto se volvió una tortura para todos los habitantes. Ni siquiera encontramos respaldo en las autoridades porque la policía se ha encargado de hacer visitas, pero esto es un juego de bajar el volumen, la policía se retira, vuelven a subir el volumen. Hay que acudir incluso a vías legales que tampoco son efectivas en este momento.
¿Qué pasó con su apartamento?
En 2024 me fui a vivir a Torres Macalú, un edificio nuevo que queda al frente del sector de Multicentro Estrella. Ignorando la situación, a pesar de saber que allí queda la discoteca El Dollar Club, no sabíamos que el impacto del ruido iba a ser tan fuerte. Llegué a vivir el 27 de septiembre de ese año y desde ese primer fin de semana me he encargado de acudir a Julián Pineda, actual presidente del Concejo de Manizales, quien es dueño de esta discoteca. De manera respetuosa le pedí que, por favor, hicieran algo. En el momento éramos pocos residentes, pero la situación cada vez fue peor. Las primeras ferias de Manizales tuve que abandonar mi casa por 11 días ante la situación tan compleja de que las fiestas no solo eran viernes y sábados, sino que seguían todos los días.
¿Qué hizo el alcalde Jorge Eduardo Rojas?
Este año también el alcalde Jorge Eduardo Rojas permitió que las discotecas ampliaran su horario, es decir, eran noches tortuosas. De allí en adelante hemos acudido a muchas autoridades, empezando por la inspección 11 en el Alta Suiza, que es el mecanismo más cercano que tenemos para denunciar. Sin embargo, la discoteca y los dueños y sus representantes no han hecho nada por ayudarnos a los vecinos.
¿Qué piden ustedes?
Quiero dejar claro que nosotros no esperamos que cierren la discoteca. Ni siquiera los habitantes del Cable, por quienes ya también estamos representando un gran grupo y un colectivo, estamos pidiendo el cierre de las discotecas porque reconocemos el trabajo de todas las personas que están allí, de la ciudad de la noche. Pero lo que queremos es dormir en paz. Podemos hacerlo de manera paralela. Siempre hay un beneficio para ellos, pero también para nosotros como residentes.
¿Qué les dijo la constructora?
La constructora se enajenó también de la situación, por así decirlo, se lavó las manos y nunca nos quiso responder. Ellos dicen que en el proyecto vendieron el apartamento con las condiciones que se ofrecían, con las zonas sociales. Del lindero del edificio hacia delante o hacia atrás, ellos ya no tenían responsabilidad. Esta ley antiruido que se aprobó en 2025, la ley 2450, habla que se pueden fijar límites máximos de aproximadamente 65 decibeles. Ya el edificio tomó la decisión de hacer un estudio para analizar el ruido y subió hasta 85. La afectación mayor es la torre dos que está al lado de la discoteca. Si uno se para delante de la discoteca sobre la avenida Santander, no se escucha ruido. La perturbación da hacia atrás, que es donde están todos los apartamentos de Torres Macalú.
¿Cómo ha sido el diálogo con Julián Pineda?
El Consejo de Administración y la administración de Torres Macalú han hecho el esfuerzo por acercarse. Ellos de manera muy diplomática firmaron un acuerdo que hasta ahora ha sido incumplido. Lo único que el señor Julián Pineda hizo fue reforzar un techo. Cuando la insonorización no se hace así. Ya hemos recibido también asesoría de dueños de discotecas como 2150, como la discoteca Invisible que queda en Milán. Este ejercicio se debe hacer desde adentro hacia fuera. Poner un techo no minimiza ni siquiera un decibel, sobre todo porque hay unos ventiladores en esta discoteca y obviamente hay espacios abiertos por donde se filtra el sonido. El sonido tiene una manera muy particular de viajar: entre más alta está la estructura, más sonido se siente. Las personas de los primeros pisos no sienten el sonido tan fuerte como sí lo sentimos los pisos más altos. Además, lo que más nos molesta es cómo retumba la música. La vibración de los bajos de la discoteca hace que los vidrios tengan un sonido especial y ya se han presentado daños en esta estructura de tanta vibración que ocasiona esto viernes, sábado y domingo cuando es festivo.
¿Cómo ha afectado su vida?
Ha sido una tortura. El sueño cuando uno compra un apartamento por el que ha trabajado gran parte de su vida y pone sus recursos, la verdad se ve afectado. Sobre todo porque mi pareja tiene diagnosticada una enfermedad neurológica donde el mismo neurólogo ha hablado y ha escrito en su historia clínica que él debe dormir sus 8 horas sin interrupciones porque donde eso no pase ocasiona otros daños. Ha sido muy complejo. Tomamos la decisión de salir cada 8 días de nuestra vivienda, buscar dónde dormir en la casa de mi mamá, de mis suegros. Allí mitigamos un poco la situación. No es para nada cómodo. Eso ha representado mucha tristeza porque sabemos que no es nuestro problema, sino el de residentes que incluso puedo decirle que el 90% de residentes de mi torre son adultos mayores que quizás no tienen tampoco otra vivienda para desplazarse. Obligatoriamente tienen que aguantarse el ruido.
¿Qué dicen las autoridades?
Julián Pineda lo sabe, lo sabe Martín Emilio Osorio su abogado, lo sabe la inspección 11 del Alta Suiza donde ya hemos dejado la queja. Tengo que hacer un llamado: la Secretaría del Medio Ambiente se ha convertido en una piedra en el zapato en este proceso porque no nos ha hecho un acompañamiento real y cercano a la ley que ya incluso está decretada. Hemos tenido la oportunidad de hablar con Daniel Carvalho, este congresista que impulsó la ley antiruido y quien nos ha dicho que esa ley se tiene que cumplir, que la policía está también en obligación de cerrar el establecimiento. Sin embargo, como decía al inicio, esto es un juego de que la policía llega, bajan la música, la policía se retira, vuelven a subir la música. No es una medida efectiva. No hemos encontrado apoyo del alcalde Rojas. Han sido acciones que tenemos que tomar de manera particular, de recursos particulares cuando esto es una afectación que no solo es para Torres Macalú, sino para los edificios y las casas vecinas que dan hacia atrás de la discoteca.
¿Qué esperan que pase?
Que por fin la administración municipal ponga los ojos sobre esta situación y no hablo solo sobre mi caso, sino sobre todo el Cable. Este sector se volvió como la segunda galería de Manizales. El ruido es absurdo, no solo viernes, sábado y los domingos, sino que también en semana. Esto ya se salió de las manos y la administración municipal no puede decir que solamente ordena poner unos vidrios porque los vidrios que están instalando en muchos lugares no ofrecen las condiciones adecuadas de sonido, es decir, no insonorizan. La insonorización no solo es poner un vidrio, sino que esto también tiene estudios técnicos que avalen que en verdad el sonido se aísla. He sido una persona súper crítica en redes sociales acudiendo al alcalde Jorge Eduardo. He también trinado en contra del Concejo de Manizales porque pienso que si el presidente es el dueño, aunque si ustedes buscan en papeles y en registros Julián Pineda no aparece, sabemos que él es el dueño. Él cada 8 días está en la discoteca. Tengo los videos, tengo fotos de él ingresando a su discoteca cada 8 días. Lo que queremos es que de verdad se pongan serios y sepan la afectación tan grande que estamos teniendo en nuestras viviendas, sobre todo porque también desvalorizan nuestras propiedades. Si podemos todos ganar, lo podemos hacer de manera ética y respetuosa.










