En las montañas del páramo caldense, donde nacen los ríos que abastecen de agua a miles de familias, se desarrolla un proyecto único que combina el conocimiento científico con la sabiduría ancestral de las comunidades locales. Desde hace 15 años, investigadores de la Universidad Católica de Manizales trabajan mano a mano con campesinos para monitorear y proteger las fuentes hídricas de esta estratégica región.
El programa, liderado por el Grupo de Investigación en Desarrollos Tecnológicos y Ambientales (GIDTA), ha capacitado a más de 150 habitantes de seis comunidades rurales en el uso de herramientas sencillas pero efectivas para medir la calidad y cantidad del agua. Los participantes, muchos de ellos agricultores, aprendieron a construir pluviómetros artesanales, interpretar datos climáticos y tomar decisiones sobre sus cultivos basados en información científica.
Tecnología y tradición: una alianza vital
El programa, ideado por la investigadora Gloria Yaneth Flórez Yépez, combina:
🔹 Pluviómetros artesanales construidos por los campesinos
🔹 Sensores patentados para análisis físico-químicos del agua
🔹 Cubas de inundación que almacenan lluvia para épocas secas
🔹 Sistemas de alerta temprana basados en conocimiento local
«Los agricultores ahora deciden cuándo sembrar según los datos que recolectan. Pasaron de ser espectadores a científicos ciudadanos», explica Flórez. El modelo ha sido replicado en seis comunidades que monitorean 12 fuentes hídricas claves.
Uno de los logros más destacados fue el desarrollo de un sensor portátil patentado, creado en colaboración con expertos en teledetección de la universidad. Este dispositivo permite medir parámetros clave de la calidad del agua en zonas remotas, sin necesidad de conexión a internet. «Es tecnología diseñada para y por las comunidades», explica la profesora Gloria Yaneth Flórez, impulsora del proyecto.
El modelo ha llamado la atención a nivel internacional, estableciendo alianzas con universidades de Chile, México y Colombia. Recientemente fue incorporado como estrategia oficial en el Plan de Manejo del Páramo de Caldas, demostrando que la unión entre ciencia y comunidad puede generar soluciones efectivas para los desafíos ambientales.
Mientras la crisis climática global se intensifica, este proyecto ofrece un mensaje esperanzador: cuando el conocimiento científico se pone al servicio de quienes habitan y cuidan el territorio, es posible construir alternativas sostenibles que beneficien tanto a las personas como al planeta.












