El exconcejal y exdiputado, casado con una manizaleña y fundador de «Primero la Familia» hace 14 años, recorre Caldas en campaña hacia el Senado 2026. Óscar Apolinar defiende el retorno de valores y disciplina en la educación, el apoyo contundente a las fuerzas militares y la revisión de las concesiones viales que, según él, deben equilibrar progreso con costos justos para los ciudadanos.
Un colombiano hecho a pulso
¿Quién es Óscar Apolinar?
Óscar Apolinar, colombiano, padre de familia, defensor de la vida, defensor de la familia, colombiano hecho a pulso como la mayoría de los colombianos, sin familia política, sin apellido político, sin ascendencia política, pero sí trabajador, luchador por la gente.
Soy de familia con cundinamarqués, aunque nací y crecí en los llanos orientales en la región de los llanos. Mi esposa sí es de familia de ascendencia de acá, de Caldas, manizaleña, una hermosa mujer como las mujeres caldenses y colombianas. Soy una persona que estoy dispuesto a trabajar por la gente. Donde me han elegido, le he cumplido a la gente, porque a la gente hay que cumplirle para poder seguir trabajando por este país.
Principios y valores como bandera
Lo decía al inicio: defensor de la vida, defensor de la familia, defensor de los principios y valores. ¿Por qué ese énfasis?
Familia, valores, se han perdido en Colombia. Total, se está perdiendo. Las leyes actuales están atentando contra nuestra niñez, están atentando para inculcarle a nuestros niños desde los colegios cosas que van en contra de la inocencia de la niñez.
Te doy un ejemplo: para poder elegir esperemos que tenga 18 años, pero para decidir si es niño o niña con tres, cuatro, cinco años lo puede hacer. No estoy de acuerdo en eso y soy un defensor de que a nuestros niños tenemos que cuidarlos y protegerlos. Soy un defensor de la vida desde la concepción natural hasta la muerte natural. Y eso se está perdiendo lastimosamente en nuestro país.
Política y fe
La política y Dios, ¿cómo pueden estar relacionados en este mundo tan difícil como es la política?
No es fácil, pero se puede, porque aunque mi pasión es la política—lo digo porque la hago con pasión y con amor—, amo más a Dios y amo más a mi familia. Entonces, si tú metes a Dios en tu trabajo, en tu profesión, tratas de hacer mejor las cosas.
Se puede volver a los principios, a los valores. En el colegio quitaron la ética, quitaron los valores. Eso tiene que volverse a los colegios: la autoridad, la disciplina, el respeto. Yo me acuerdo que antes los profesores eran una autoridad y había que respetarlos. Eso se ha perdido y eso tiene que volverse a recuperar. La seguridad también la estamos perdiendo, pero bueno, son temas que iremos trabajando día a día para ser un soldado más para recuperarlos en este país.
La transformación desde el hogar
¿Cómo lograr esa transformación del territorio desde casa, desde los principios de la educación a los hijos, desde el buen comportamiento ciudadano?
Mira, la mejor escuela es el hogar. Si a ti te enseñan a respetar a la autoridad, tú sales a respetar a la autoridad. Si a ti te enseñan disciplina, tú en la sociedad eres disciplinado. Si a ti te enseñan amor y solidaridad con los demás seres humanos, tú sales a hacerlo en la sociedad. Si a ti te enseñan amor y cuidado por nuestras mascotas, tú no vas a atentar contra una mascota.
Entonces, la escuela, claro que sirve y claro que hay que fortalecerla, pero la mayor escuela es la familia, es el hogar. A eso tenemos que trabajarle, a que se recupere la familia. Cuando destruyen una familia, destruyen un país, destruyen el mundo. Necesitamos recuperar el valor de la familia, el valor de los principios y valores.
Seguridad: de los dichos a los hechos
Estamos en un país polarizado, en un país violento. ¿Qué hacer desde un Congreso de la República para que este país nuevamente al menos tenga un poquito de paz?
Bueno, primero que todo pasar de los dichos a los hechos, pasar de los discursos populistas a las realidades del país. Se ha retrocedido en seguridad mucho. Más de 863 municipios están a merced de los grupos al margen de la ley. Se ha retrocedido mucho en el tema de seguridad, se ha envalentonado a los delincuentes.
Tú no puedes sacar a unos delincuentes de la cárcel que están pagando no por ser ángeles, sino por cometer delitos, e irlos a subir a una tarima delante como próceres de este país y envalentonándolos. Están mandando un mal mensaje a nuestros jóvenes. A los delincuentes hay que perseguirlos, hay que capturarlos y hay que meterlos a la cárcel. No hay que subirlos a tarima. Y a la gente buena, a los jóvenes, hay que darles oportunidades para salir adelante.
¿Y las fuerzas militares?
A las fuerzas militares hay que darle apoyo total. ¿Que han cometido errores? Claro, todos cometemos errores y ellos han cometido algunos pocos delitos y tienen que pagar, pero a las fuerzas militares hay que volverlas a respetar, a darles esa dignidad, a darles ese apoyo.
No podemos en un brochazo sacar más de 30 generales que tienen toda la capacidad operativa. No podemos disminuirle los recursos a las fuerzas militares. El país está en caos y necesitamos colombianos firmes para sacarlo adelante.
Caldas: gente berraca y potencial turístico
Usted mencionaba que está casado con una mujer manizaleña. ¿Qué conoce usted del departamento de Caldas?
Conozco sus paraísos naturales. Mi esposa es de familia caldense y manizaleña, Velázquez Jaramillo. Qué conozco: la hermosura de su gente. O sea, son gente berraca. Los colombianos somos berracos, pero es que ustedes, la región antioqueña, el eje cafetero, los paisas, gente echada para adelante, gente camelladora, gente trabajadora.
He visitado diferentes municipios, hoy vamos a estarlo recorriendo. Lógicamente lo he hecho en el entorno familiar, visitando la familia de mi esposa, no en campaña. Es primera vez que salgo a hacer campaña política en este departamento, pero sí lo visito permanentemente con mi esposa.
El clima es hermoso, el turismo que ustedes manejan, lastimosamente les ha faltado más apoyo del gobierno nacional para sacar ese potencial de turismo que tienen y esa hermosura de la gente. Hoy yo no quiero prometer lo que no se va a cumplir. Yo quiero es que me den la oportunidad de que me conozcan, de que revisen las redes sociales nuestras y de que puedan decir: «Venga, este señor ha hecho algo por el país, vale la pena darle una oportunidad.»
Vías y concesiones: compromiso con la gente
Caldas y el llano pueden tener algo en común con relación al turismo, pero el problema de las vías. ¿Qué debe hacer este país para fortalecer el turismo y la conectividad?
Garantizando el apoyo al privado, a las concesiones, también se puede decir de otra manera, y también garantizando el buen manejo de los recursos desde el Invías para fortalecer la conectividad terrestre tanto en las distintas vías como terciarias, que es lo que nos falta mucho en Colombia.
El tema del turismo se mueve apoyando a la generación de turismo, invirtiendo en los paraísos naturales que tenemos en estas regiones, ayudando en las vías de acceso a estos paraísos naturales e incentivando a que la gente nos visite cada día más.
El tema de las vías es algo muy difícil. En los llanos orientales llueve y automáticamente se interrumpe y se cierra la media Colombia. Y esas concesiones hay que revisarlas con firmeza. Porque aunque han ayudado a que las vías también generen progreso, hay que entrar a revisar el tema de los peajes, el tema de los costos.
Prometer «vamos en contra de la concesión y vamos a acabar los peajes», no. Yo no digo eso, pero sí digo hay que entrar a revisarlo con contundencia y con compromiso político para que a la gente también se le dé posibilidades de generar progreso. Más que todo lo que se necesita es compromiso por la gente.
Partido de la U, pero las personas primero
¿Por qué partido se abalará?
Yo fui concejal de la U, fui diputado de la U, fui coordinador político nacional de la U y soy aspirante al Senado por el partido de la U. Pero también estoy de acuerdo en que tenemos que votar por la persona más que por un partido. ¿Los partidos han cometido errores? Sí. Todos. Todos.
Yo creo que debemos entrar a también cambiar esas leyes que pusieron los partidos por encima de las personas. Para mí las personas están por encima de los partidos.








