Por: Juano Jurado – Músico, columnista, escritor, abogado y docente universitario
Ya está sancionada la ley 2385 del 22 de julio de 2024 Por medio de la cual se aporta a una transformación cultural mediante la prohibición de las corridas de toros, rejoneo, novilladas, becerradas y tientas, así como de los procedimientos utilizados en estos espectáculos que socavan la integridad de formas de vida no humana.
La ley establece varios puntos para tener en cuenta como, por ejemplo:
- Habrá prohibición de actividades taurinas: con esta Ley se prohíbe de manera definitiva la realización de corridas de toros, rejoneo, novilladas, becerradas y tientas en Colombia.
- Habrá un periodo de transición: este será de tres años y su implementación será gradual hasta llegar a la prohibición total de estas prácticas.
- Programa de reconversión económica. Durante el periodo de transición, se diseñará e implementará un programa para ayudar a las familias que dependen económicamente de las actividades taurinas a encontrar nuevas fuentes de ingreso.
- Comisión Interinstitucional: será una comisión creada y estará compuesta por entidades gubernamentales y representantes del sector taurino para supervisar la implementación y seguimiento del programa de reconversión.
- Transformación de plazas de toros: estos lugares serán convertidas en espacios culturales, lúdicos, deportivos y artísticos, priorizando la integración de las familias afectadas por la prohibición.
Mientras esto sucede, la ciudad de Manizales, ciudad taurina por excelencia, en especial con todo lo que gira alrededor de la popular Feria de Manizales; se prepara para afrontar las transformaciones económicas, culturales, empresariales y sociales que se irán desarrollando poco a poco después de que se empiecen a cumplir los plazos para la implementación de la ley. Es decir, por lo menos se contarán con unos tiempos de transición.
La ciudad tendrá que analizar la afectación en generación de empleo que golpeara fuertemente el comercio y la economía manizaleña, solo las corridas de toros generan aproximadamente mil empleos directos y unos cuatro mil empleos indirectos, además de atraer alrededor de setenta mil turistas durante la semana de eventos taurinos. Solo con ese dato estadístico económico, el reto que tiene la administración municipal es grande, pues se trata de todo un giro cultural, una transformación profunda de la idiosincrasia y de lo que representa la influencia taurina y la Feria de Manizales para los ciudadanos, para Colombia y para el mundo.
Aunque muchos confían en invocar el derecho legítimo de los ciudadanos para solicitar una revisión constitucional y posiblemente declarar la inconstitucionalidad de la ley, tendremos que aceptar que este movimiento de protección animal ya no es solo una moda o un capricho; es toda una apuesta ambiental y de la protección de la vida de los seres sintientes, además, no será la primera ciudad taurina del mundo que afronte esta transformación, pues por similares condiciones atraviesa la Ciudad de México.
Llegó el momento de que la administración municipal, con el apoyo departamental y nacional, se piensen en el resurgimiento de la marca de Manizales y su Feria, un nuevo giro comercial que permita que la Feria de Manizales siga siendo histórica y reconocida a nivel internacional sin la dependencia de su temporada taurina. Para ello, Manizales cuenta con un rico ecosistema natural y cultural que puede ser aprovechado para atraer turistas.
Finalmente, respecto a lo que pueda suceder con la plaza de toros, que pertenece a la Corporación Cormanizales, recordemos que las plazas de toros de otras ciudades como Cartagena, Medellín, Bogotá y otras ciudades del mundo, han sido transformadas en centro de esparcimiento cultural, comercial y social.
En Manizales, ciudad artística y cultural, la plaza de toros podría tener una potencial transformación para el fomento de la cultura, que se convierta es un espacio para la presentación de espectáculos culturales dentro de los eventos de renombre que tenemos en nuestra ciudad como la feria del libro, el festival de teatro, los festivales de música. ¿Qué tal una plaza de toros con ínfulas de Quinta Vergara?
