Por Diego Armando Cárdenas Rendón
La Salud ha estado en el centro del debate político desde el inicio del gobierno de turno con el objetivo de ofrecer una mayor y mejor atención a los colombianos, pero hasta ahora ha sido imposible de cumplir. Nuestros queridos dirigentes poco o nada se preocupan por los millones de colombianos que mendigan tratamientos o pagan altas cantidades de dinero por una mala atención. Incluso antes de su presentación formal, la propuesta recibió críticas de todos los bandos; oposición, partidarios, ciudadanos, personal médico y ni qué decir de los empresarios de las EPS para quienes la Salud es un negocio y temen perder las ganancias que reciben a costas de cientos de ciudadanos y del gobierno nacional. En principio, rechazaron rotundamente el proyecto porque buscaba eliminarlas, pues su administración es bastante cuestionable, al punto que se convierten en la base del sistema en lugar del paciente.
Entre tanto, cabe la pregunta ¿Son realmente las EPS la raíz del problema de la Salud en Colombia? Antes de responderla es necesario mencionar que las debilidades del sistema son casi incalculables y se presentan por lado y lado; tanto por el Estado como por dichas entidades. Po ello, es imperativo cambiarlo por uno que asegure los tratamientos de los colombianos sin importar su estrato socioeconómico ni su lugar de residencia.
El sistema de salud colombiano está centrado en el tratamiento de las enfermedades, de ahí las cantidades exorbitantes de dinero que reciben las EPS a cambio de ofrecer atención precaria, llevando a los pacientes a morir en las puertas de los hospitales o esperando exámenes. La mayoría de ellas son empresas privadas que reciben doble ganancia por prestar un servicio. En otras palabras, son un negocio bien redondo en el que la ciudadanía es un cliente mal atendido sin importar que esté en juego su vida y aun así debe someterse a recibir el servicio. Por ello son las mayores responsables del problema.
Los dos actores mencionados olvidan que según los Derechos Humanos y la Constitución Política la Salud es un derecho fundamental e inalienable; sin embargo, prefieren enfrascarse en discusiones, mediciones de poder y críticas destructivas que pensar en los millones de colombianos que necesitan del sistema. Es obligatorio dejar de entenderla como un negocio que necesita de enfermos para llenar las arcas de los empresarios, así como un trámite burocrático que se discute eternamente.
Señores EPS, los usuarios de los servicios son más que cifras de clasificación, son seres humanos y merecen un trato digno en todas las entidades del sistema de Salud, desde la llamada telefónica hasta la atención del médico. ¿Tan difícil es entenderlo?
Señores políticos, la Salud si es un problema que necesita una solución inmediata; sin colores políticos, prejuicios o radicalismos absurdos. Basta de críticas ideológicas y mediciones de poder.
