La docente de la UCM Joana Echeverri analiza el desarrollo urbano de la capital caldense y los principales retos que enfrenta la ciudad de cara al futuro
¿Cuál es su evaluación general sobre la gestión actual en materia de infraestructura y construcción de ciudad en Manizales?
El balance que hacemos desde la Universidad Católica de Manizales sobre el plan de inversión en infraestructura es positivo. Creemos que la gestión actual va por buen rumbo, ejecutando a buen ritmo y tomando decisiones pertinentes para cumplir los compromisos del plan de desarrollo. Ninguna ejecución territorial es perfecta, hay oportunidades de mejora y desafíos por trabajar, pero eso hace parte del ejercicio propio de gobierno y construcción de ciudad.
¿Cuáles son los principales hitos que debe avanzar Manizales de cara al futuro?
Los temas principales están en planificación. Vamos bien en desarrollo territorial y proyección de planeación estratégica, pero tenemos rezagos importantes en planificación territorial. Manizales ha identificado la necesidad de revisar su ordenamiento territorial – hacer la revisión excepcional del plan vigente hasta 2031. Aunque la administración tiene avanzado el ejercicio con consultoría, no se ha iniciado la discusión en el concejo, entonces seguiremos con esta tarea pendiente hasta que sea adoptado mediante acuerdo.
¿Qué otros desafíos identifican en ordenamiento territorial?
Tenemos un rezago histórico en el plan de manejo y gestión del centro histórico. Manizales lleva más de 20 años pendiente de los cambios necesarios para gestionar el centro histórico, y hasta el momento no está en la discusión pública.
En cuanto a movilidad, ¿cuáles son las principales falencias?
El tema pendiente es lo peatonal. El peatón no se ve reflejado en las prioridades de inversión que se han hecho hasta el momento. Existe la propuesta de bulevares y está en el plan de inversión la intencionalidad de mejorar la movilidad peatonal, pero sigue siendo un rezago y un reto muy importante por las características de la población manizaleña.
¿Considera que Manizales debe priorizarse más como ciudad peatonal?
Ningún ejercicio de ciudad debe escoger entre elementos del sistema de movilidad, pero debe garantizar respuesta a las necesidades específicas de la población. Manizales tiene cultura de desplazamiento peatonal importante y una población adulta mayor significativa que va en aumento. Si no estimulamos la peatonalización, tendremos dificultades de movilidad para adultos mayores, particularmente en zonas de atención hospitalaria. A nivel peatonal sí tenemos que empezar a pensar de manera diferencial.
¿Cómo evalúa la relación entre desarrollo urbano y medio ambiente?
Todos los proyectos de inversión en infraestructura generan impactos urbanísticos y ambientales. La mitigación es necesaria, pero más importante es considerar la dimensión ambiental desde la estructuración del proyecto. Tenemos una deuda porque el ordenamiento tiene como principio la función social y ecológica de la propiedad. Debemos pensar si las obras mejoran indicadores de calidad del aire, contaminación sonora, y cómo mitigamos el impacto de residuos de construcción y demolición.
La ciudad está viendo edificios de grandes proporciones mientras desaparecen casas históricas. ¿Qué opina de esta transformación?
Esta tendencia hacia edificios es una decisión que Manizales tomó a través de sus instrumentos de planificación en 2017, con consensos políticos y ciudadanos. La transformación de construcciones de baja altura hacia edificios es una proyección que tiene la ciudad en su crecimiento futuro según su plan de ordenamiento hasta 2031.
¿Qué pasa con el patrimonio arquitectónico?
Es muy preocupante que edificaciones con valores patrimoniales reconocidas a nivel local y nacional no están siendo adecuadamente conservadas, gestionadas y financiadas. Si no avanzamos en el plan especial de manejo y protección de inmuebles patrimoniales, seguiremos viendo deterioros y no podremos apalancar la conservación de nuestra calificación de centro histórico sostenible. Necesitamos instrumentos vigentes que protejan las características de estas construcciones.












