Informe especial: Manizales ante una alerta silenciosa: las voces, cifras y experiencias que revelan la complejidad de la salud mental

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Informe especial: Manizales ante una alerta silenciosa: las voces, cifras y experiencias que revelan la complejidad de la salud mental

Por Oscar Bayona – Director BC Noticias

Manizales vive un escenario complejo en salud mental que combina avances en articulación institucional, disminución leve en los casos de suicidio y, al mismo tiempo, una persistencia preocupante en los intentos, especialmente entre adolescentes y jóvenes. Las voces de académicos, organizaciones comunitarias y autoridades locales coinciden: la ciudad necesita un esfuerzo mucho más profundo, integral y sostenido para enfrentar un fenómeno que no solo se remite al sistema de salud, sino a toda la estructura social, educativa y emocional de la población.


Una ciudad que refleja al país: la lectura académica del fenómeno

El profesor e investigador Jaime Carmona, de la Universidad de Manizales, insiste en que no es posible analizar la salud mental local sin entender lo que está sucediendo en Colombia como un todo. En sus palabras, “la salud mental en Manizales es el reflejo del país”, porque la ciudad está conectada a dinámicas sociales, económicas, políticas y culturales que atraviesan a toda la nación.

Según Carmona, los estudios recientes en psicología y salud pública muestran que la crisis en salud mental no es homogénea: se vive de manera distinta en cada segmento de la población. Pero hay un patrón claro: los jóvenes concentran una parte significativa de los riesgos.
No es garantía que una persona por ser joven necesariamente tenga buena salud mental”, señala, desmontando una idea muy instalada en el imaginario colectivo.

El académico explica que la juventud es un periodo altamente vulnerable. Aunque suele idealizarse como una etapa libre, alegre o despreocupada, investigaciones recientes evidencian que para muchos jóvenes se trata de una edad marcada por pérdidas afectivas, rupturas familiares, desarraigos, presiones académicas, incertidumbres laborales y tensiones identitarias.
La juventud es un periodo muy complejo, de grandes duelos, separaciones, conflictos y tormentas interiores”, indica Carmona.

Esta complejidad —que no siempre es visible ni reconocida por los adultos— se convierte en un detonante silencioso que afecta la capacidad de los jóvenes para pedir ayuda, hablar abiertamente de lo que sienten o identificar señales tempranas de riesgo.


La tecnología: un factor transversal que debe ser comprendido, no criminalizado

Carmona también aborda un tema inevitable en la discusión actual: la relación entre salud mental y tecnología digital. En un contexto donde los jóvenes viven gran parte de sus experiencias en entornos virtuales, el profesor rechaza posturas extremas:
El enfoque no debe ser satanizar ni idealizar la tecnología. No es la causa de nuestros males ni nuestra salvación”.

Parte de la crisis contemporánea, explica, proviene de una ruptura generacional en torno al uso de dispositivos, redes sociales y comunicación digital. Mientras los adultos suelen ver estas herramientas con desconfianza o como un factor de riesgo, los jóvenes las perciben como parte natural de su ecosistema emocional, social e identitario.


Una ciudad que ha avanzado, pero que aún está lejos de una respuesta integral

Carmona reconoce avances importantes en la articulación entre la academia, la sociedad civil, el sector productivo y el Estado.
Manizales ha logrado mantener un diálogo y una articulación interinstitucional valiosa”, afirma.

Esto se refleja en programas de prevención, proyectos educativos, acciones comunitarias, líneas de atención y estrategias de divulgación. Sin embargo, señala que el fenómeno es mucho más profundo que la suma de programas aislados.

Tenemos que trabajar mucho más. Los presupuestos son insuficientes y todo lo que se haga por optimizarlos es necesario”, subraya.

La ciudad —dice— necesita dar un salto hacia una cultura del cuidado emocional colectivo, donde la prevención deje de ser un concepto abstracto para convertirse en prácticas sociales cotidianas y sistemáticas.


¿Tiene Manizales las tasas de suicidio más altas del país?

La Secretaría de Salud de Manizales fortaleció su estrategia de atención en salud mental, garantizando recursos de apoyo inmediato y de largo plazo para la comunidad. La red se articula a través de dos componentes principales: la atención telefónica de emergencia y los centros de apoyo directo en los barrios.

Para la atención telefónica, la Línea 123 ha dispuesto la opción 3, un canal especializado para crisis y orientación en salud mental. Este servicio busca ofrecer una primera respuesta a emergencias psicológicas o situaciones de riesgo en la ciudad.

Seis Centros de Escucha en puntos clave

Para la atención directa y el acompañamiento continuado, se han dispuesto seis Centros de Escucha distribuidos en puntos estratégicos de la ciudad. Estos centros buscan facilitar el acceso a profesionales de la salud mental en zonas cercanas a la comunidad, promoviendo la intervención temprana.

Las sedes de los Centros de Escucha son:

  • Cisco San José: Carrera 12 # 25-45.
  • Casa para la Dignidad de las Mujeres: Calle 49 # 26-46.
  • La Palma: Carrera 15 # 12 A – 31.
  • Cervantes Casa Joven: Calle 36 A # 27-102.
  • Casa de la Justicia Bosques del Norte: Calle 48 d 2 # 3 c – 130.
  • Junta de Acción Comunal La Sultana: Calle 66 # 10 – 73.

Estrategias complementarias y formación profesional

La red de apoyo de Manizales también implementa estrategias educativas y de capacitación. Periódicamente, se realizan transmisiones en vivo cada 15 días sobre temas clave de salud mental dirigidas a la ciudadanía, buscando desestigmatizar y educar sobre el bienestar emocional.

Además, la Secretaría de Salud ha puesto en marcha programas de capacitación continua para el personal médico, contando con la asesoría de la psiquiatra Flor Botero. Esta formación especializada busca mejorar la capacidad de respuesta y el manejo de los protocolos de atención en salud mental dentro de los servicios de salud de la ciudad.

Los datos oficiales de vigilancia epidemiológica y estadísticas vitales demuestran que Manizales está por encima de la media nacional, sí, pero no ocupa el primer lugar ni lidera el ranking de muertes por suicidio entre capitales del país.

Lo que sí ocurre es que, al ser una ciudad relativamente pequeña, las variaciones anuales generan una percepción amplificada del riesgo. Por ejemplo según datos de la Secretaría de Salud de Manizales y con corte al 18 de noviembre se tienen:

Suicidios por año en Manizales (2020–2025)

  • 2020: 37 casos
  • 2021: 40
  • 2022: 40
  • 2023: 50
  • 2024: 29
  • 2025: 27 (corte 18 de noviembre)

La reducción de 50 casos (2023) a 27 casos (2025) es significativa, pero no significa que el riesgo haya desaparecido. Si algo muestran las cifras, es que la tendencia es inestable, con ciclos de aumento y descenso que obligan a una vigilancia continua.


Los intentos de suicidio: un indicador más sensible y más urgente

Los intentos son un indicador clave porque suelen anticipar posibles desenlaces fatales si no se intervienen adecuadamente.

Intentos de suicidio (2022–2025)

  • 2022: 605
  • 2023: 680
  • 2024: 607
  • 2025: 399 (corte octubre)

Aunque 2025 muestra una caída marcada, ya se han registrado 399 intentos, una cifra alta para una ciudad del tamaño de Manizales. Por eso, organizaciones sociales insisten en que la prevención debe intensificarse.


“La tasa bajó, pero no hay nada que celebrar”: la mirada desde la comunidad

Rubén Darío Obando, director de la Fundación Un Like por la Vida, ha acompañado cientos de casos de crisis emocional. Para él, la ciudad no puede relajarse. “La tasa bajó en 2024, pero no hay nada que celebrar. Estamos a muy pocas cifras de igualar la de 2024”.

Obando explica que la salud mental no pertenece solo al sistema de salud ni debe confundirse con la existencia de trastornos o patologías.
El suicidio es el resultado de no haber tenido salud mental. Tenemos que hablar de factores protectores, redes de apoyo, hábitos saludables”.

Señala que Manizales viene fortaleciendo la articulación interinstitucional, especialmente con la nueva Ley Nacional de Salud Mental 2460 y la creación de la red mixta nacional y territorial. “El Estado, las organizaciones, la academia y la empresa se están uniendo. Ahora falta que la sociedad aporte su parte”.


Fallas graves en las líneas de atención: un riesgo que puede costar vidas

A pesar de los avances, Obando denuncia problemas críticos en la respuesta institucional. “Hace poco atendimos un caso porque la persona llamó siete veces y no le respondieron. Eso no puede seguir pasando. Las líneas deben estar articuladas entre sí para que si una no responde, otra sí”.

Este es uno de los problemas más sensibles, porque los intentos de suicidio requieren atención inmediata. Una llamada no atendida puede significar la pérdida de una vida.

Obando también identifica una falla cultural profunda: la falta de sensibilidad frente al sufrimiento ajeno.

Minimizamos todo. Si un joven dice ‘terminé con mi pareja’, la gente responde: ‘¿y por eso está así?’”.

Este tipo de invalidación emocional —explica— agrava la crisis y dificulta que las personas busquen ayuda. La empatía, según él, debe convertirse en una práctica transversal en escuelas, familias, universidades, instituciones públicas y empresas.


La voz del Concejo: la necesidad urgente de una clínica pública de salud mental

El concejal Carlos Andrés Morales afirma que Manizales enfrenta un déficit crítico en atención clínica especializada.
No tenemos sitios adecuados para atender casos difíciles. Solo la San Juan de Dios y FUNPAZ, y no tienen capacidad suficiente”.

Por eso presentó una propuesta formal a la Alcaldía: activar la clínica de salud mental de ASBASALUD La Enea, que ya cuenta con camas, infraestructura y habilitación, pero permanece cerrada.

Falta voluntad política para poner los recursos y el equipo interdisciplinario. Una clínica pública estaría salvando vidas”.

Morales recuerda que en Rionegro se implementó el primer modelo nacional de atención 24/7, demostrando que sí es posible instalar una estructura pública robusta para atender casos de salud mental.


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