Envejecer aprendiendo

0
12

Por Bernardo Mejía Prieto

El envejecimiento de la población es una tendencia mundial. Colombia no es ajena a este fenómeno, tampoco Caldas y mucho menos Manizales. Cada año aumenta la expectativa de vida y crece el número de personas mayores que llegan a esta etapa con mejor salud, mayor autonomía y ganas de seguir participando activamente en la sociedad.

Sin embargo, todavía existen ideas equivocadas sobre la vejez. Muchos siguen imaginando al adulto mayor sentado en una silla, cubierto con una ruana y esperando que pasen los días.

Los adultos mayores de hoy son personas activas, con experiencia, conocimientos y mucho para aportar. Muchos quieren seguir aprendiendo, participar en actividades comunitarias, hacer voluntariado y mantener una vida social dinámica. Por eso, la longevidad no debe verse como una carga sino como una oportunidad.

Manizales tiene condiciones muy favorables para convertirse en una ciudad atractiva para esta población. Su clima, la calidad de los servicios de salud, la oferta educativa y su tamaño hacen que muchas personas puedan encontrar aquí una buena calidad de vida.

Esto representa una oportunidad para la ciudad y para el departamento. El reto es entender las necesidades de este grupo poblacional y generar espacios para que continúen siendo parte activa de la comunidad.

No se trata solamente de atender a los adultos mayores. Se trata de integrarlos, de aprovechar su experiencia, sus conocimientos y su capacidad de liderazgo, para que se sientan útiles y puedan seguir aportando al desarrollo de la ciudad.

Un buen ejemplo es la “Universidad Intergeneracional” de la Universidad de Caldas. Allí se ofrecen cursos cortos sobre diferentes temas para personas mayores interesadas en seguir aprendiendo.

La respuesta ha sido muy positiva. En la primera cohorte de este año se inscribieron cerca de mil personas para  trescientos cupos. Esto demuestra que existe una demanda importante por este tipo de programas.

Para quienes no lograron acceder a los cursos, la Universidad creó un programa de conversatorios, liderado por un profesor que coordina las actividades y acuerda con los participantes los temas de interés. Además, se aprovechan los conocimientos y experiencias de los mismos asistentes para realizar charlas, visitas y encuentros que fortalecen la integración y el aprendizaje.

Para muchos participantes, estas actividades representan una oportunidad para salir de casa, relacionarse con otras personas y mantenerse activos.

Las universidades de la ciudad tienen una gran oportunidad para ampliar este tipo de iniciativas. Hay interés, hay público y existe una necesidad real de espacios de formación y participación.

Pero también existe otra realidad que no podemos ignorar. Hay adultos mayores que enfrentan limitaciones físicas o cognitivas, han perdido su autonomía y requieren acompañamiento permanente. Para ellos, la ciudad  tiene una tarea pendiente.

Aunque existen hogares para su atención, en muchos casos las condiciones no son las mejores. No basta con ofrecer alimentación y alojamiento. Se requiere infraestructura adecuada, espacios accesibles, personal capacitado y, sobre todo, un trato digno y humano.

El desafío para Manizales es escuchar más a los adultos mayores y facilitar su vinculación a proyectos educativos, culturales, comunitarios y de voluntariado. Pero también garantizar una atención de calidad para quienes necesitan cuidados especiales.

Si queremos construir una ciudad preparada para el futuro, debemos entender que los adultos mayores no son un problema por resolver. Son una fuente de experiencia, conocimiento y capital humano. Manizales tiene todo para convertirse en un referente nacional en envejecimiento activo y atención integral a la vejez. El reto es aprovechar esa oportunidad.

    BC Noticias

    DEJA UNA RESPUESTA

    Por favor ingrese su comentario!
    Por favor ingrese su nombre aquí