Críticas por demolición de inmueble patrimonial en el Centro Histórico de Manizales

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Críticas por demolición de inmueble patrimonial en el Centro Histórico de Manizales

La demolición reciente de una edificación del Centro Histórico de Manizales generó críticas desde sectores académicos y ciudadanos, que cuestionan la falta de acciones institucionales para proteger el patrimonio arquitectónico de la ciudad.


Una pérdida que reabre el debate sobre el patrimonio

La desaparición de una edificación afectada por un incendio que es considerada significativa para la memoria urbana de Manizales volvió a poner sobre la mesa el debate sobre la protección del patrimonio arquitectónico en el Centro Histórico. La estructura, que había sufrido un accidente estructural meses atrás, fue finalmente demolida tras una orden asociada a riesgo, sin que prosperaran alternativas de conservación.

El historiador Pedro Felipe Hoyos Körbel expresó su preocupación por lo ocurrido y cuestionó la falta de reacción ciudadana e institucional frente a la pérdida del inmueble ubicado a un costado de la Gobernación de Caldas.

Según Hoyos Körbel,

“trece meses tuvimos tiempo para salvar este edificio y la única instancia estatal que se interesó fue la del riesgo, exigiendo su demolición sin tener en cuenta que se trataba de una edificación patrimonial”.


Cuestionamientos a la gestión institucional

El experto señaló que, durante más de un año, no se evidenció una intervención activa por parte de instancias encargadas de la cultura y el patrimonio, como las secretarías municipales y departamentales, el Consejo de Patrimonio o la Alcaldía de Manizales.

“Hacía falta solo un acto de voluntad, uno de conciencia y uno de condolerse con el patrimonio”, afirmó, al considerar que la legislación vigente resultó insuficiente ante un caso que requería decisiones excepcionales para preservar un bien cultural.


Valor arquitectónico y memoria histórica

De acuerdo con Hoyos Körbel, la casa demolida representaba un momento clave en la evolución arquitectónica de la ciudad, al marcar el cierre del ciclo republicano e incorporar elementos formales poco comunes en el Centro Histórico.

Destacó, entre otros aspectos, el uso de curvas en su diseño, una disposición singular de ventanas y una técnica constructiva que combinaba estructura en madera, láminas de hierro en fachada y cemento, en lugar de los materiales tradicionales del bahareque.

“Todos esos saberes fueron demolidos con saña”, afirmó, al referirse a la destrucción de elementos originales como láminas repujadas que hacían parte de los cielorrasos.


Una reflexión sobre pasado y futuro

El autor planteó que la pérdida del inmueble no solo representa un hecho físico, sino también simbólico para la ciudad.

“Una comunidad que no respeta su pasado nunca podrá construir un futuro sólido”, señaló, advirtiendo que la destrucción del patrimonio limita la posibilidad de desarrollar propuestas urbanas integrales y con sentido histórico.

Finalmente, cuestionó que, tras la demolición, el caso haya sido cerrado sin una reflexión profunda sobre lo que se perdió como ciudad.

“No nos queda bien lamentarnos hoy por la pérdida del Teatro Olimpia si, teniendo la oportunidad de hacerlo mejor, no defendimos lo que nos fue heredado”, concluyó.

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