El departamento de Caldas continúa consolidando avances significativos en materia de soberanía y seguridad alimentaria. De acuerdo con el más reciente boletín estadístico de la plataforma CALDATA, de la Secretaría de Planeación Departamental, el territorio redujo de manera sostenida la vulnerabilidad nutricional y hoy se posiciona como el segundo departamento con mejores resultados de acceso alimentario en todo el país, superado únicamente por el archipiélago de San Andrés.
El estudio técnico, elaborado con base en la Encuesta Nacional de Calidad de Vida del Departamento Administrativo Nacional de Estadística (DANE), evidenció que durante el año anterior la prevalencia de inseguridad alimentaria moderada o grave en los hogares caldenses fue del 9,2 %. Esta cifra es la más baja registrada en los últimos cuatro años y representa un descenso de 5,4 puntos porcentuales en comparación con el año 2022, cuando el indicador alcanzaba el 14,6 %, reflejando una mejora progresiva en el bienestar social.
Los resultados ubican a Caldas muy por encima del promedio nacional. Mientras el país registró una prevalencia de inseguridad alimentaria del 21,1 %, el indicador del departamento fue inferior a la mitad de esa cifra, arrojando además métricas sustancialmente mejores que las de sus vecinos geográficos de Risaralda, Quindío, Antioquia y Tolima. Asimismo, la tendencia positiva se evidenció en los casos más críticos, ya que la inseguridad alimentaria grave en los hogares pasó del 2,5 % al 1,3 % en el mismo período evaluado.
Al analizar el comportamiento por entornos geográficos, las cabeceras municipales registraron una prevalencia del 8,6 %, mientras que en los centros poblados y el área rural dispersa el indicador se fijó en el 11,8 %. Aunque las zonas rurales continúan enfrentando mayores desafíos estructurales y barreras logísticas, los resultados de la Secretaría de Planeación reflejan una recuperación importante frente al año anterior y una disminución progresiva de las brechas entre el campo y las áreas urbanas.
El estudio de CALDATA también identificó las principales dificultades manifestadas por los ciudadanos para acceder a la canasta básica. La preocupación por no contar con suficientes alimentos debido a la falta de recursos fue la experiencia más reportada por los hogares con un 18,1 %, seguida por el consumo de una dieta poco variada con un 16,0 % y las limitaciones para adquirir productos saludables y nutritivos con un 14,0 %. En contraste, la situación más crítica de la escala, consistente en pasar un día entero sin comer, afectó únicamente al 1,1 % de las familias.
A nivel poblacional, los datos finales indican que la prevalencia de inseguridad alimentaria moderada o grave fue del 9,1 %, mientras que la variante grave se ubicó en el 1,1 %. Esto significa que más del 90 % de los habitantes del departamento no enfrentó restricciones alimentarias complejas. No obstante, el boletín resalta la importancia de continuar fortaleciendo las estrategias conjuntas de nutrición en el sector rural disperso para consolidar los avances alcanzados en Caldas.








