Un Mes de Petro

Un Mes de Petro

11/09/2022 0 Por BC Noticias

Por Diego Armando Cárdenas Rendón

Ningún país se arregla en un mes y menos uno como Colombia que tiene sus venas impregnadas de prejuicios, violencia, corrupción y laissez faire (Dejar hacer, dejar pasar); adicionalmente, las pésimas condiciones en las que Iván Duque entregó su mandato agravan el caso; débil planeación de las políticas públicas, presupuestos mal administrados, cargos amarrados y escándalos de corrupción por doquier, solo por mencionar algunas, retrasan y obstaculizan el trabajo del presidente entrante. Sin embargo, el principal partido de oposición, Centro Democrático, ha hecho constantes reclamos y cuestionamientos a las decisiones que el presidente ha tomado, pretenden que Petro en un mes solucione los nefastos cuatro años que estuvieron en el poder.

Un ejemplo de ello es su rechazo frente a la propuesta de la Paz Total, ¿Están preocupados porque se les acaba el negocio de la guerra? ¿Prefieren seguir llenos de resentimientos por las actuaciones de los grupos armados ilegales? ¿Pierden capital económico si se cambian las dinámicas de lucha contra el narcotráfico? Si por algo se caracterizan los dirigentes colombianos, es por perder el tiempo criticando opositores, en lugar de buscar espacios de diálogo que fortalezcan las acciones hasta convertirlas en políticas de estado. Nadie carga sus pecados, basta con recalcar las buenas acciones en cada oportunidad presentada, independientemente si eran o no obligatorias y así se ha manejado el país desde la segunda mitad del siglo XX hasta hoy, que se esperan cambios de fondo en el sistema. 

Para esto, la composición del congreso es fundamental y hasta ahora la mayoría de partidos han declarado su apoyo al presidente, algo que, si bien garantiza la aprobación de sus propuestas también puede llevar a acciones cuestionables y hasta nocivas para la democracia colombiana. De los 108 escaños del senado, 75 están con Petro y en la cámara cuenta con 140 representantes de los 187 que la conforman, lo que demuestra que la mayoría quieren un cambio, resta esperar que se haga en el marco del respeto hacia la Constitución y los DD.HH y que la corporación nacional no transforme su trabajo en una permisividad constante a las propuestas presidenciales.

Me sorprendí bastante cuando partidos tradicionales como el Conservador, La U y el Liberal manifestaron sus intenciones de pertenecer a la bancada de gobierno, especialmente el último, pues desde la campaña, aunque su líder César Gaviria había expresado intenciones de apoyar al Pacto, seguía expresando dudas y solo hasta ahora se finiquitó el asunto; sin dejar de lado el hecho de que los otros dos son partidos de derecha y extrema derecha y han demostrado profunda animadversión por la izquierda.

Este apoyo no fue gratuito, el partido presidencial con el objetivo de obtener el capital electoral necesario para llegar al poder, recurrió a la estrategia tradicional del clientelismo y eso se ha visto reflejado en la asignación de ministerios y otros cargos burocráticos a quienes se vendían como contradictores acérrimos de la izquierda. Asimismo, se entiende como etapa inicial de la reconciliación del país frente a sus altos niveles de polarización, el diálogo es quizá la herramienta mas necesaria en este momento.

Las críticas de los simpatizantes mas radicales del Pacto Histórico han caído a cántaros, pero ya las decisiones están tomadas y era exactamente lo que su máximo representante debía hacer. De lo contrario, el margen de gobernabilidad sería bastante limitado o nulo y de nada sirve ostentar el máximo cargo en una democracia si todas las decisiones serán rechazadas por la ciudadanía y los demás actores políticos.

Solo queda esperar el comportamiento del Congreso que ya tiene en la mesa la discusión sobre la reforma tributaria, primer gran reto del gobierno y del cual depende la dinámica de trabajo que marcará el camino del siguiente cuatrienio.

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