Opinión: La descertificación gringa

Columna de opinión por Christian Pérez.

Recientemente el personaje gringo, de cabellera frondosa y encopetada, dueño de una de las torres emblemáticas e imponentes de la ciudad de Nueva York , la Trump Tower, tan imponente como su ego y sobrades para gobernar, el Presidente de los Estados Unidos Donald Trump, plantea la posibilidad de descertificar a Colombia en su lucha contra la droga, lo cual podría eventualmente traer consecuencias difíciles frente a la cooperación que los Estados Unidos realiza con la implementación de los acuerdos de paz en Colombia.

Aunque es cierto que el país viene perdiendo la batalla contra los cultivos ilícitos, que la producción de cocaína y otras drogas esta por las nubes y que las hectáreas de tierra utilizadas para producir este tipo de cultivos (que deberían utilizarse para la producción de alimentos en aras de garantizar la seguridad alimentaria del país) vienen en aumento, no es menos importante considerar que la cocaína y las drogas en general también se ven sometidas a las fuerzas de oferta y de la demanda de la economía, en este caso del mercado negro del narcotráfico.

Y es que esta dinámica económica de la producción de cultivos ilícitos no se sustrae de lo que dictaminan las fuerzas del mercado. Los principios tradicionales que indican que no hay oferta de un bien sin que exista su respectiva demanda, es algo que pasa por alto el mandatario norteamericano. No puede considerarse que la culpa del aumento en los cultivos ilícitos sea solo de Colombia, cuando los habitantes del país del norte lo que hacen es aumentar considerablemente el consumo de este tipo de sustancias.

Así las cosas no sería descabello decir que si la medida a priori es descertificar a Colombia por su fracaso en la lucha contra las drogas, valdría la pena que el mismo Trump sea plantee la posibilidad de descertificar a su mismo pueblo por fracasar también en la lucha contra las drogas, evidenciado en un aumento frenético por el consumo de las mismas. Trump no ha comprendido, o tal vez sí lo comprende pero no lo admite, que el consumo de drogas en su país y en todo mundo son un verdadero problema de salud pública, y que hasta tanto el no logre combatir con éxito esta situación en su nación, por mas dinero que gire a Colombia para erradicar cultivos ilícitos, no se va a observar un cambio significativo.

Echarle la culpa a Colombia de la adicción de los gringos por las toneladas de cocaína que deshonrosamente se exportan desde nuestro país hacía esas latitudes, es tanto como admitir que una persona con problemas de alcoholismo, responsabilice a los estanquillos de su adicción, cuando es él quien debe dar el primer paso para superar su dificultad. En este caso la lógica que impera no es propiamente la del sentido común, sino la del poderoso sobre la del más débil, así o sea la más razonable.

Esta es una nueva muestra de la necesidad de que como sociedad podamos considerar seriamente la legalización gradual y responsable de las drogas, dejando de lado perspectiva tradicional de la criminalización del adicto, para abordarlo desde una perspectiva médica y de salud pública; considerando que mas vale un adicto en un tratamiento médico, que en una cárcel aprendiendo “las artes non santas del crimen”, o alimentando su resentimiento hacia la sociedad.

Sin ser lo ideal, si considero que tarde o temprano tendremos que dar el paso hacia legalización de las drogas, de manera controlada y responsable. Sucederá como ahora años cuando el consumo de licor perse era un comportamiento ilegal, el cual es hoy socialmente es aceptado y el Estado saca sus dividendos financieros por medio de rentas públicas que se cobran por su consumo; algo parecido puede suceder con el caso de una eventual legalización de las drogas, con el paso de los años.

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