Opinión

La pregunta incómoda del Estado

Por Alejandro Barrera

En las discusiones en el Congreso de la República alrededor de los proyectos de reformas hay un debate político y económico profundo sobre el rol del Estado en el funcionamiento del sistema social, el cual, es impulsado desde el Presidente de la República con una crítica constante a lo que algunos denominan el “modelo económico neoliberal”. Básicamente, la postura es que este modelo ha dejado desamparado a varios sectores de población, incrementado la desigualdad económica, y proponiendo un rol mucho más activo del Estado para contrarrestar lo que en teoría se denominan las fallas del mercado.  

La reducción de los problemas a la simple solución de un Estado interventor es el fondo de la tensión actual en la política y la economía del país. Así, en todas las acciones y discursos gubernamentales, como en los proyectos de reforma, sale a la luz el deseo de incrementar el poder estatal como ese agente magnánimo que actúa guiado por el bienestar social, que juega a equilibrar la balanza a nombre de la justicia. Si bien, el sector público cumple una función esencial de inversión social, y ha sido co-protagonista del desarrollo económico en la historia, el reduccionismo de más Estado para la sociedad omite la realidad que esté no es un agente omnipresente, omnisciente y omnipotente, sino que está personificado por individuos que cumplen funciones públicas establecidas por la Ley.  

De esta manera, así como existen las fallas del mercado, en la teoría económica también se encuentran los fallos del Estado, partiendo del comportamiento individualista de los políticos y burócratas públicos, que son seres humanos como aquellos del sector privado, y que en su intervención en los asuntos económicos y sociales pueden ocasionar ineficiencias, donde el costo social es asumido por la sociedad y el costo económico financiado por los privados. 

La complejidad de la discusión no es la decisión de tener un mayor o menor tamaño del Estado en la economía, sino entender el rol del Estado y su funcionamiento actual. Por un lado, el Estado tiene la función de redistribuir la riqueza generada anualmente en el país por medio de los impuestos extraídos a los hogares y las empresas, los cuales, deberían utilizarse prioritariamente en inversión social para el bienestar de las personas.

Por otro lado, la estructura actual del sector público en Colombia deriva en un déficit fiscal anual, una deuda pública creciente y un abultado porcentaje de egresos públicos en gastos de funcionamiento, donde sobresalen cargos directivos de entidades públicas con ingresos mensuales entre los 55 y 70 millones de pesos, hecho de natural recelo social y moral en un país donde el 47,1% de los ocupados tiene ingresos inferiores a 1 SMMLV y un 11,3% de 1 SMMLV según DANE para el periodo enero-octubre 2023.  

Ojalá el deseo de una mayor intervención del Estado en la economía fuera acompañado de una intención real de mayor eficiencia en la inversión social y productiva, aspecto necesario para la fórmula del desarrollo económico; en caso contrario seguiremos en una defensa ideológica inútil por el Estado sin hacer la pregunta incómoda ¿para qué un Estado?  

BC Noticias

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