Opinión

¿En Manizales nos sobran las aulas o nos faltan los niños?

Por Camilo Muñoz – concejal de Manizales

El miércoles, me topé con dos niños que se divertían jugando fútbol utilizando una botella de plástico estripada, mientras transportaban un costal lleno de material reciclable. Ninguno de ellos superaba los 12 años de edad. Durante un breve intercambio de palabras, noté que ambos eran Manizaleños, no estaban cursando estudios y residían a tan solo unos barrios de distancia del conjunto en el que vivo. Esta situación me llevó a reflexionar: ¿En Manizales nos sobran las aulas o nos enfrentamos a una escasez de niños que asisten a la escuela?

En los últimos años, hemos sido testigos del cierre de numerosas escuelas y colegios en Manizales. Durante la administración de Carlos Mario Marín (2020 – 2023), se dio sepultura a 12 instituciones o sedes educativas, algunas de las cuales tenían décadas de historia, como el Colegio Aranjuez o la Escuela de la Cumbre, en las cuales se formaron académicamente y cimentaron el inicio de proyectos de vida miles de manizaleños y manizaleñas.

El argumento para justificar estos cierres ha sido la disminución de la natalidad. Sin embargo, es necesario cuestionar esta justificación, ya que, según el estudio «DEMOGRAFÍA DE MANIZALES: DINÁMICA POBLACIONAL EN EL SIGLO XXI» realizado por la Universidad de Manizales en 2022, la natalidad ha disminuido en un 54,5% desde 1998 hasta el 2020. A pesar de esto, Manizales tiene una cobertura educativa del 80%, ocupando el último lugar entre las capitales principales del país, según el informe de Manizales Como Vamos del 2022, y el Índice de Competitividad de Ciudades del 2023, la cobertura real es de un 75,2%. Es decir, entre el 20% y 25% de los niños y niñas en edad escolar no están dentro del sistema educativo.

En este contexto, es fundamental recordar que el artículo 67 de nuestra Constitución Política estableció que la educación es un derecho que el Estado y la sociedad deben garantizar. Es obligatoria entre los cinco y los quince años, y es deber del Estado velar porque se garanticen las condiciones necesarias para el acceso y la permanencia en el sistema educativo.

A pesar de ser un mandato constitucional, más de diez mil niños y niñas en edad escolar se encuentran fuera de las instituciones educativas de Manizales, sin que exista un estudio que identifique las causas de este fenómeno o estrategias claras para su recuperación. Debo resaltar que cada año se pierden cerca de mil estudiantes más. Un niño fuera del sistema educativo representa una promesa incumplida del Estado y la sociedad, dejándolos vulnerables ante los riesgos que enfrenta la niñez y la juventud día tras día.

Es el momento de profundizar el debate sobre la deserción escolar en Manizales. Necesitamos que la educación trascienda más allá de un eslogan, y que las aulas que han sido cerradas se llenen con los sueños de nuestra niñez y juventud. Analizar las condiciones socioeconómicas, la estructura familiar, la salud mental, los contenidos académicos, la relación técnica entre docentes y estudiantes, y la percepción de las oportunidades que ofrece la educación debe ser una prioridad. Esto es crucial para cambiar el curso de la educación básica y media en nuestra ciudad y, quizás, detener el cementerio de Instituciones Educativas que vive Manizales.

BC Noticias

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