18 de mayo de 2021

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Conflicto armado deja graves secuelas en salud de comunidades rurales

Así lo detalla el informe “La salud en el conflicto colombiano”, entregado a la Comisión de la Verdad por el Doctorado en Salud Pública de la Universidad Nacional de Colombia (UNAL), Médicos del Mundo Francia – Colombia, y la Red SaludPaz.

Aunque en cada uno de los territorios abordados en la investigación se presentaron particularidades y diferentes tipos de impacto, también aparecieron transgresiones en común, como expresiones de racismo por parte del Estado, lo que hace que poblaciones negras, campesinas e indígenas se vean marginadas.

Además, en el marco de las dinámicas del conflicto armado, en algunos casos por parte de la misma fuerza militar, se han implementado en estos territorios estrategias como la restricción a la movilidad, que más que lograr algún efecto en las fuerzas ilegales enemigas, han generado limitación de acceso de alimentos, medicamentos y vacunas para las comunidades.

“El perfil epidemiológico de las tres comunidades refleja el desamparo crónico al que han sido sometidas en un espacio de violencias, que a su vez generan daño a la salud, aportando negativamente a la comorbilidad y mortalidad”, así lo señala Zulma Urrego, docente del Doctorado en Salud Pública de la UNAL y delegada para la socialización de los hallazgos del informe.

Aportes de la UNAL

Por su parte, la profesora Dolly Montoya, rectora de la UNAL, aseguró que esta entrega constituye un esfuerzo más de la Universidad, la cual está comprometida con el reconocimiento de las víctimas del conflicto armado y que busca que no se presenten más casos de vulneración de sus derechos a causa de la guerra.

“El informe evidencia que la centralidad social de la salud no había sido tan visible como hasta este momento, inicialmente por todo lo que se ha venido haciendo desde el Acuerdo de Paz, por eso sumamos esfuerzos por la construcción de la memoria, la reparación y la no repetición cuidando el contexto y el desarrollo integral del ser humano. Estamos pasando la página de la guerra y todo nuestro trabajo debe estar basado en la búsqueda de la verdad y la construcción de la memoria”, destaca la directiva.

La realización del Informe estuvo a cargo de un Equipo Motor, compuesto por los docentes Mario Hernández, Zulma Urrego, Nicolás Dotta y Carlos Montufar, quienes convocaron a otras personas que contribuyeron y enriquecieron el proceso. Además hubo un grupo de consulta compuesto por 10 personas vinculadas a Médicos del Mundo que formaron parte de los proyectos de la organización durante el periodo que cubre la investigación.

En el estudio se desarrolló una metodología cualitativa que reúne el testimonio oral de personas de Chocó, Nariño y Meta, de académicos y de líderes sociales interesados en el tema de la salud rural y su relación con la violencia, además de miembros de las comunidades en estos territorios, quienes han sufrido más agudamente los efectos de la guerra.

Alcance del informe                 

Para el desarrollo del Informe se abordaron los impacto en salud física y sus causas directas e indirectas en términos de morbilidad y mortalidad atribuibles al conflicto; impacto en salud mental en el plano psíquico (trastornos), espiritual y psicosocial e impacto social y en el derecho a la salud, entre otros.

Según la profesora Urrego, como parte de las recomendaciones que salen de este informe se debe garantizar el acceso a las condiciones, no solo de servicios de salud sino también a alimentos, medicamentos y a la seguridad y tranquilidad en los territorios.

“Se deben reconocer las determinaciones que el conflicto armado tiene en la salud de las personas y sus colectivos, y procurar y destacar la resistencia de las víctimas, así como las infracciones a la misión médica, para que lo reposado en el informe no se vuelva a repetir”, concluye la docente.