Manizales y el departamento de Caldas reafirmaron su liderazgo en el turismo de naturaleza durante el Global Big Day 2026, la jornada de avistamiento de aves más importante del mundo. El evento, realizado el pasado sábado 9 de mayo, permitió registrar la riqueza biológica de la región y contribuyó a que Colombia ratificara su primer lugar a nivel global en biodiversidad aviar.
Liderazgo en especies y participación
Gracias a una alianza entre la Promotora de Eventos y Turismo de Manizales, la Sociedad Caldense de Ornitología, la Red de Ecoparques y el Área Metropolitana, cerca de 55 personas se dieron cita en puntos estratégicos de la ciudad. A nivel departamental, la cifra de observadores superó las 500 personas, quienes recorrieron diversos ecosistemas para documentar la fauna local.
Según los reportes preliminares de la plataforma eBird, los resultados para el territorio fueron contundentes:
- Colombia: Ocupó el primer lugar mundial con 1.460 especies registradas.
- Caldas: Se ubicó en el cuarto lugar nacional con más de 500 especies observadas.
Ecoparques: los escenarios del avistamiento
En Manizales, la jornada se concentró en áreas protegidas y pulmones urbanos que facilitan el avistamiento de especies endémicas y migratorias. Los puntos clave de registro fueron:
- Ecoparque Alcázares: Reconocido por su alta densidad de especies en zona urbana.
- Bosque Popular El Prado: Escenario ideal para aficionados y familias.
- Ecoparque Los Yarumos: Punto estratégico para aves de selva húmeda tropical.
- Monumento a los Colonizadores: Sector que permite observar aves de montaña y rapaces.
Apuesta por el turismo sostenible
La articulación entre el Sistema Municipal de Áreas Protegidas (SIMAP) y las entidades de turismo busca posicionar a la región como un destino internacional de aviturismo. Estas jornadas no solo tienen un valor científico para el registro de datos, sino que promueven la educación ambiental y la conservación de los hábitats naturales frente a la presión urbana.
Desde la organización se destacó que este tipo de eventos fortalecen la apropiación del territorio por parte de los ciudadanos y expertos, consolidando a Manizales como una ciudad que «le canta a las aves» y protege su patrimonio natural para las futuras generaciones.








