Andrea del Pilar González, investigadora de la Universidad Autónoma de Manizales explicó en Diálogos en BC Noticias, el trabajo universitario en la Mesa de Amigabilidad y los desafíos culturales que enfrenta Manizales con la población adulta mayor
¿Manizales ya es una ciudad amigable con los adultos mayores o está en proceso de serlo?
Es una ciudad que está en proceso de volverse amigable con las personas mayores. Empezamos en 2021 cuando nos candidatizamos ante la Organización Mundial de la Salud, pero lograr ese título es un proceso muy largo. Sin embargo, ha llevado a que tengamos líneas activas para volvernos amigables, lo que abre un espectro de posibilidades para que nuestra ciudad cada vez piense más en ser amigable con las personas mayores.
¿Por qué habla de ir más allá de ser amigable solo con personas mayores?
Para ser amigable hay que tener un proceso desde edades anteriores a los 60-62 años, que es cuando se establece que alguien es persona mayor. La ciudad debe volverse amigable para todos, no solo con personas mayores, porque todos vamos a llegar a ese momento de la vida. Hoy en nuestras casas casi todos tenemos un adulto en procesos de vejez y envejecimiento que son diferentes, lo que hace que tengamos que voltear la cabeza desde muchas áreas para pensar en amigabilidad.
¿Qué papel juega la Universidad Autónoma en este proceso?
Como universidad tenemos varias acciones centradas en personas mayores. Coordinamos la Mesa de Amigabilidad desde hace dos años y medio – la idea es que esto sea rotatorio entre quienes participamos: academia, Alcaldía, entidades privadas y empresas. Además, tenemos un proyecto visionario llamado «Trayectorias de Vida», que ofrece a personas mayores interactuar intergeneracionalmente en cursos de educación continuada para ocupar su tiempo de manera diferente.
¿Cómo ha cambiado el concepto de lo que quieren las personas mayores?
Antes teníamos el concepto de que las personas mayores ya no querían estudiar, solo descansar y pasear, pero eso no es así. Estas nuevas longevidades amplían el espectro de pensamiento. Los 50 años de hoy son como los 30 de antes porque la longevidad aumentó. Al ampliarse la longevidad, cambian nuestras perspectivas. Hoy la inteligencia artificial, nuevas tecnologías, trabajo, mentorías, emprendimiento – las acciones que pueden hacer las personas mayores son muchas.
¿Los manizaleños estamos siendo realmente amigables con los adultos mayores en espacios públicos?
Desde la academia hemos intentado entender esos saberes y pensamientos sobre personas mayores, y esto nos lleva a un tema cultural: no tenemos instaurada la cultura de la persona mayor. Para nosotros el concepto de persona mayor no es tan importante. Esto es clave a nivel cultural y se está trabajando en Latinoamérica. Le voy a dar un dato: cuando vamos en carro y vemos un perro, frenamos inmediatamente porque no vamos a matar al animal. Pero cuando aparece la persona mayor, esquivamos el carro e insultamos: «Viejo, córrase, mire la cebra». Esto es tema de conciencia y cultura. Por eso no podemos decir «ya somos amigables» – estamos en proceso.
¿En qué aspectos específicos aún hay problemas?
Todavía tenemos problemas en tránsito – nuestros índices de accidentalidad están muy marcados en persona mayor. La ocupación de parques y espacios al aire libre no está siendo tan utilizada por personas mayores, también por tema de inseguridad. Sin embargo, hemos avanzado en educación – las universidades nos hemos volcado a trabajar el tema de persona mayor. Las empresas locales y universidades están pensando en el trabajo con pensionados y jubilados: «salieron de trabajar a los 50 o 62 años, pero siguen siendo importantes, ¿qué podemos hacer con ellos?»
¿Cómo abordan el tema de la soledad y salud mental en adultos mayores?
La soledad se mezcla bien con salud mental. Hoy tenemos familias más unipersonales, núcleos donde los hijos viajan. Hay dos tipos de soledad: la ausencia física de personas y la soledad que trae el proceso de envejecimiento porque vemos a las personas mayores de manera distinta. Cuando visibilizamos a la persona mayor como persona viva en la sociedad, pensamos en la soledad diferente.
¿Qué papel juega la tecnología en combatir la soledad?
En algún momento pensamos que la tecnología no estaba diseñada para la persona mayor, pero acercarnos a la tecnología nos ayuda a tener contacto con otros que no están cerca físicamente. Las tecnologías nos ayudan a trabajar el tema de soledad. En la mesa hay una línea Silver que piensa en proyectos para temas como soledad: acompañamientos virtuales, economía silver, emprendimiento silver.
¿Cómo manejan el hecho de que muchas personas mayores no quieren ser etiquetadas como tales?
Dato importante: a las personas mayores no les gusta que las inviten a «cosas de personas mayores». Si les dicen «programa de adultos mayores» piensan «¿por qué me llevan allá si no quiero?». La universidad cambió el chip – no es programa para persona mayor, es intergeneracional. Cuando digo «me voy a encontrar con el muchacho que le gusta pintar», están muchachos, niños, adultos y personas mayores trabajando juntos. La persona mayor dice «chévere, voy a estar con otras personas». La soledad desde lo físico no podemos trabajarla desde la mesa, pero sí esos otros espacios que construyen procesos para ese gran problema de salud mental.







