Opinión: El retroceso educativo

Columna de opinión por Christian Pérez

Colombia la mejor educada, es eslogan que ha venido utilizando el Gobierno Nacional, en cabeza del Presidente de la República Juan Manuel Santos, para publicitar su política educativa en el país. Eslogan al parecer copiado de la política educativa del ex Gobernador de Antioquía y hoy candidato presidencial, Sergio Fajardo Valderrama, el cual no corresponde con las más recientes decisiones que se han tomado sobre la materia, concretamente en lo que tiene que ver con la reducción en una hora de la jornada única, en los establecimientos educativos públicos del país.

El primer capítulo de la política educativa del Gobierno Santos, es dedicado precisamente a la implementación de la Jornada Única, en el cual se reseña que “La Jornada Única es una estrategia que busca garantizar el goce efectivo del derecho a la educación de los estudiantes del país, en armonía con lo dispuesto en el Plan Nacional de Desarrollo 2014- 2018 “Todos por un Nuevo País” Artículo 53 que modifica el artículo 85 de la Ley 115 de 1994 y en tal sentido apunta al cumplimiento de este mandato normativo. Así mismo, se asume como la posibilidad de brindar, en condiciones de equidad y calidad, una educación pertinente para todos, como el camino para la construcción de la paz y del nuevo país que deseamos. Con la implementación de la Jornada Única se busca aumentar el tiempo de permanencia de los estudiantes en la institución educativa, incrementar las horas lectivas y fortalecer el trabajo académico. Ésta se entiende también como una estrategia de gestión del tiempo escolar para profundizar en el desarrollo de competencias básicas en las áreas de matemáticas, lenguaje, ciencias naturales e inglés”.

 Adicionalmente, el Gobierno Nacional, por medio del Ministerio de Educación, tiene dentro de sus metas en materia educativa, para el 2017 la ampliación de la Jornada Única y para los años 2017 y 2018, el inicio de la implementación de la misma Jornada en nuevas aulas construidas y mejoradas. Estas metas se pueden observar en el documento que establece las líneas estratégicas que sienta las bases de la política educativa nacional, específicamente en su página 10.

A pesar de lo anterior, y de los propósitos planteados en cuanto a la Jornada Única educativa, se observa que como lo ha manifestado la dirigencia en educación de Manizales y Caldas, que el anuncio de reducir en una hora la mencionada Jornada, se constituye en un claro retroceso en materia educativa para la nación, con consecuencias lamentables no solo para los estudiantes, sino también para los mismos docentes, teniendo que ser liberados gran número de ellos como consecuencia de la disminución de la Jornada.

No se puede desconocer que según cifras del MEN, la implementación y mantenimiento de la pluricitada jornada, es un ejercicio costoso y de largo aliento, mas si se tiene en cuenta que para llevar a cabo el cumplimiento de los propósitos planteados, se deben vincular alrededor de 100.000 docentes nuevos, adicionales a los cerca de los 330.000 actuales, además de los necesarios esfuerzos en alimentación escolar, mantenimiento y construcción de nueva infraestructura educativa, etc.

A pesar de lo anterior, este retroceso resulta incomprensible, si se tiene en cuenta que supuestamente se han tomado medidas encaminadas para hacer de la educación, el motor del desarrollo del país, como es el caso por ejemplo del aumento de la inversión pública educativa, como consecuencia del cese del conflicto armado con las Farc.

Es adicionalmente incomprensible, si se tiene presente que el esfuerzo tributario de los colombianos ha sido llevando a máximos históricos por medio del aumento de impuestos como el famoso Iva del 19%, que hoy no se ve compensado con el mantenimiento de la jornada única, ni con el cumplimiento de los propósitos propuestos en el sector educación. Resulta todavía aún más incomprensible, si se considera que según estimaciones de la Contraloría General de la República, al año en Colombia se pierden cerca de 50 billones de pesos por causa una vena rota para la hacienda pública nacional, como la es la corrupción en sus diferentes manifestaciones.

El retroceso educativo con la reducción de la jornada única coloca en evidencia que por más que hayan llamativas campañas publicitarias oficiales alrededor de la educación, esta aún se encuentra muy lejos de ser una prioridad para el Gobierno Nacional, y más lejana aún se encuentra la posibilidad de hacer de Colombia la nación más educada de América Latina.

 

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